El condicionamiento clásico afecta la vida entera, sea lo que sea. La mayoría de nuestras emociones responden a signos, sonidos, objetos e incluso personas pueden ser afectadas por condicionamiento clásico.
Ha de saberse que el condicionamiento clásico puede producir ambas, repuestas negativas y positivas. Por ejemplo un niño que escucha rayos y pocos momentos después la tormenta sentirá miedo en el futuro al escuchar los rayos, asimilando la llegada de una tormenta. Diferente es un niño que escucha truenos mientras su padre lo tiene en brazos dándole la seguridad de que nada pasa en el futuro podría llegar a asociar los truenos con emociones agradables, en un sentido de asociación clásica.
Dos grandes ejemplos de la aplicación del condicionamiento clásico son la aversión a los sabores y el condicionamiento en el uso de drogas como la heroína.
Se ha comprobado en la practica la aversión a el gusto de algunas comidas o bebidas por ejemplo. Tomemos por ejemplo cualquier comida que es amarga o no sabe bien y que se le da de comer a alguien, rápidamente tendrá un condicionamiento que le indicara que no consuma dicha comida aunque tal vez se prepare con diferente sabor o que tan solo es similar a la anterior. Lo mismo ocurre con cualquier sustancia vomitiva que se le pueda proveer a alguien y que hará que rápidamente la deje de lado en futuros momentos.
También en el uso y el efecto de la heroína u otras drogas en la que el adicto siente el llamado a usarlo muchas veces en el lugar donde empezó a hacerlo, la mayoría de veces un rincón familiar y que crea de tal manera un efecto en su organismo que le hace parecer que la droga resulta mas afectiva.
Este tipo de condicionamiento de efecto a efecto es muy común en la vida diaria, en la que el condicionamiento clásico es uno de los modelos de aprendizaje mas comunes.
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