La historia de la psicología, como la de muchas ciencias se pierde en la historia del hombre en toda su antigüedad, no existe manera completamente segura de saberlo a pesar de los amplios descubrimientos de la historia y la antropología en estas áreas, quizás en estas dos disciplinas podemos fundamentarnos mayormente para hacer un bosquejo de lo que la historia de la psicología ha sido, dado que no existe ninguna clase de cultura, que se haya estudiado que no presente alguna clase de estudio de los factores que posteriormente se llamarían fenómenos mentales, el objeto de estudio de la psicología, o que no exista algún tipo de indagación sobre el porque, del comportamiento por empírico o fugaz que pueda parecer.
Ha de decirse que los orígenes de la psicología han estado indudablemente relacionados con el origen del lenguaje, tanto como de aspectos antropomórficos entre otros factores que hicieron al hombre indagar sobre su propia naturaleza. La psicología como otras ciencias surge como respuesta a la curiosidad, de la controversia, de saber el porque de la cosas. Cuando el hombre se pregunto porque hombres y mujeres no eran iguales, porque sonaban y que significaba esos sueños, porque los niños cambian conforme crecen, porque el viejo de la caverna de al lado no ha vuelto a ser el mismo después de que se golpeo la cabeza. Estas fueron preguntas claramente de índole psicológica, pero debemos de recordar que la psicología solo vino a ser un campo de estudio independiente de manera reciente, y siempre estuvo enraizada en otras disciplinas, la magia, la religión y la especulación en un primer momento y la filosofía y otras disciplinas que la fundamentaron después.
Si tomamos como punto de partida, el objeto de estudio de la psicología, es decir la mente o el alma de una manera anterior a los conceptos modernos, entonces debemos rastrear la historia hasta el origen del concepto de alma, un aspecto que se define de una manera más o menos clara solo hasta los griegos.
Los antropólogos nos han dicho que las ideas sobrenaturales o busca de sentido del hombre fue posterior a la búsqueda de alimentación y sustento, un hecho que demostraba ya una inteligencia diferente al resto de la naturaleza, el hombre desde sus orígenes se debió de haber considerado un ente diferente pero a la vez parte de la naturaleza, era diferente a las otros animales, no en sus funciones y necesidades básicas, porque necesitaba comida, sexo, protección, defender su territorio, sentía hambre, sed como los otros animales pero su diferencia radicaba en que era capaz de preveer su futuro, y ser consciente por primera vez de su entorno.
Movido por su curiosidad, busco respuestas a los sucesos naturales que sucedían a su alrededor y que le maravillaban, ignorante de las leyes de causalidad natural de aquellos sucesos, le resulto mucho mas fácil idear seres antropomórficos, seres diferentes a el en cuanto eran capaces de controlar la naturaleza, y a la vez que compartía ciertas características con el, así las deidades tenían formas humanas, pero eran diferentes en cuanto poseían capacidades que el hombre no poseía.
Recordemos que la fuerza mas grande que impulsa al ser humano es la necesidad, la urgencia de sobrevivir, de manera que apoyándose en sus dioses o seres naturales, también respondía de manera simultanea a su explicación de los sucesos a su angustia ante los temores de su final, no quería aceptar que tras la muerte terminaba todo, necesitaba consolarse con la idea de un mas allá, los sueños sin duda debieron de ser un aliciente para estas creencias, tomándose como un medio de comunicación entre las divinidades y los hombres, de esta manera se origina la religión y la magia, tanto como la mística, los orígenes mas profundos de la psicología, hechos como estos han sido corroborados muchas veces por los arqueólogos en sus diversas excavaciones, la religión evolucionaría y algunos descontentos con ella formarían posteriormente la filosofía, pero para que esto ocurriera existieron una larga serie de factores que ya estudiaremos en artículos siguientes, hechos que sin duda impulsaron aquellas antiguas reflexiones psicológicas.
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